Un relevamiento del INTA Paraná, realizado en tres zonas diferentes de islas, analizó las decisiones necesarias para evacuar los rodeos y concluyó que no existe una altura única del río que permita determinar cuándo deben retirarse los animales. Las condiciones cambian según las características de cada campo, los accesos disponibles y la distancia hasta los puntos de embarque.
La pérdida de superficie útil para el pastoreo, las dificultades para llegar a los corrales y embarcaderos y el aumento de los tiempos de navegación pueden reducir el margen para completar el traslado. Por eso, los especialistas recomiendan organizar la salida antes de que el agua comprometa la logística.
El estudio tomó como referencia establecimientos de Villa Urquiza, las islas de Victoria y una zona próxima a Puerto Gaboto. Aunque los escenarios presentan diferencias, la conclusión es común: Cada productor debe establecer señales de alerta propias y actuar antes de que las condiciones impidan retirar el rodeo de manera segura.
Una evacuación que requiere varios días
Los tiempos necesarios para trasladar los animales muestran la importancia de anticiparse. En Villa Urquiza, el retiro de 500 cabezas demandaría 18 viajes fluviales y el trabajo de 12 personas durante tres días. En Victoria, el operativo podría extenderse entre tres y cuatro días, con navegaciones de hasta seis horas durante la creciente.
La disponibilidad de embarcaciones, personal, camiones y campos receptores resulta determinante. A esto se suma la necesidad de garantizar agua, alimento y atención sanitaria para los animales una vez que abandonan las islas.
Las señales que deben observar los productores
El INTA recomienda definir una estación hidrométrica de referencia y establecer dos niveles de alerta: uno para iniciar los preparativos y otro para concretar la evacuación. Ambos deben contemplar las particularidades del establecimiento y ubicarse antes de perder el acceso a los corrales o al embarcadero.
También aconseja actualizar el inventario de animales, determinar prioridades de extracción, comprobar la capacidad de las embarcaciones y coordinar previamente los lugares de recepción.
En una región vinculada a la actividad ganadera de las islas, el seguimiento de los niveles del Paraná y de los pronósticos oficiales es una herramienta central para anticiparse a los cambios del río. La planificación previa permite ganar tiempo y reducir los riesgos cuando una creciente obliga a movilizar la hacienda.