El agro argentino cerró la campaña 2025/26 con una cifra que marca un nuevo máximo: 169,2 millones de toneladas cosechadas, según un informe de IES Consultores. El volumen representa un incremento del 21% respecto del ciclo anterior y estuvo sostenido por producciones récord en varios de los principales cultivos.
El mayor salto se observó en el maíz, que alcanzó las 71,5 millones de toneladas, mientras que el trigo llegó a 27,9 millones, también en niveles históricos. El girasol completó el podio de los cultivos destacados, con una campaña excepcional que además se reflejó en la actividad industrial.
La soja tuvo un desempeño diferente. La producción terminó en 49,5 millones de toneladas, un 3,1% menos que en la campaña anterior. Sin embargo, los rindes se ubicaron por encima del promedio de la última década y permitieron amortiguar el impacto de la reducción del área destinada al cultivo.
Un récord que también se reflejó en las exportaciones
El buen desempeño productivo tuvo impacto directo sobre el comercio exterior. Durante los primeros seis meses de 2026, las exportaciones agroindustriales alcanzaron los 19.239 millones de dólares, con una suba interanual del 16%.
Dentro de ese escenario, el maíz ganó espacio en los mercados internacionales, con China como uno de los destinos que incrementó su demanda. Los analistas consideran que el cereal continuará teniendo un papel importante en las ventas externas argentinas y que la diversificación de mercados puede ampliar todavía más sus oportunidades.
La soja, en cambio, continúa siendo el principal complejo agroexportador en términos de valor, aunque enfrenta una competencia creciente de Brasil, particularmente en el mercado de harina.
Más producción, pero con rentabilidad bajo presión
El volumen récord no significa necesariamente que los productores hayan tenido una mejora proporcional en sus ganancias. Uno de los principales desafíos que enfrenta el sector pasa por mantener los márgenes en un contexto de costos y precios internacionales cambiantes.
Un dato favorable fue la fuerte baja registrada en el precio de la urea. El fertilizante pasó de valores cercanos a 1.000 dólares por tonelada entre mayo y julio a unos 550 dólares, lo que alivió parte de los costos y mejoró las perspectivas para la siembra de trigo.
De acuerdo con IES Consultores, el excedente bruto de explotación agropecuario promedió 20% durante 2026, unos 1,5 puntos porcentuales por encima del año anterior. Aun así, el indicador permanece por debajo de los niveles alcanzados en 2022 y 2023.
La apuesta por industrializar la producción
Además de aumentar los volúmenes cosechados, el sector busca capturar una mayor porción del valor generado mediante el procesamiento de los granos dentro del país.
En ese sentido, se anunciaron inversiones superiores a los 900 millones de dólares en plantas de molienda de soja y girasol. El objetivo es ampliar la capacidad industrial y fortalecer las exportaciones de productos con mayor grado de elaboración.
La estrategia apunta a que el crecimiento del agro no quede limitado a una mayor producción primaria, sino que también genere nuevas oportunidades a través de la agroindustria.
Qué se espera para la campaña 2026/27
Después de un ciclo excepcional, las proyecciones apuntan a una moderación de los volúmenes durante la próxima campaña. La comparación estará condicionada, además, por una base muy elevada: repetir los rendimientos alcanzados en 2025/26 será difícil, especialmente en trigo.
De todos modos, el escenario continúa siendo favorable en términos productivos y exportadores. El maíz aparece nuevamente como uno de los cultivos con mejores perspectivas, mientras que la soja seguiría encabezando el ranking de los complejos que más divisas generan.
La evolución de los costos logísticos, el precio de la energía, la infraestructura y las condiciones de acceso a los mercados serán determinantes para definir la rentabilidad de los productores.
El récord de 169,2 millones de toneladas dejó una señal contundente sobre la capacidad productiva del campo argentino. Ahora, el desafío será que ese volumen extraordinario también pueda traducirse en mayor rentabilidad, más industrialización y una mejor posición para competir en los mercados internacionales.